Como todos sabéis, no todos los celíacos hemos tenido el mismo inicio en el mundo gluten free.

Unos han aparecido de repente, sin síntoma alguno, otros simplemente se sentían hinchados. Pero hay otro tipo de supercelíacos que han sufrido muchísimo antes de que les diagnosticaran la celiaquía. Conseguir este gran poder no ha sido fácil para todos, y ese es mi caso.

Desde que era un bebé le daba la lata a mi madre. Lloraba y lloraba, no dormía, no comía. En fin, que esa pobre mujer de 23 años las pasó ‘putas’ conmigo. Pero claro, ella que iba a saber, sólo veía que su retoñito gordito y rosadito estaba siempre inquieto.

Mi querida madre no dejó pasar ni un mes más y empezó a recorrer todos los médicos de mi ciudad. Todos le decían lo mismo:

‘Señora, lo que le pasa a su hija es que padece colon irritable, no se preocupe’. ‘Señora, usted lo que tiene es miedo ya que es madre primeriza’. ‘Señora, vaya cruz le ha tocado, su hija es muy nerviosa’.

Buenos médicos había en esa época…

Mi padres, que no se dabas por vencidos, decidieron llevarme a un hospital de Madrid cuando sólo tenía cinco años. Estuve ingresada más de un mes, lo cual sólo sirvió para que le dijeran que estaba perfecta, que simplemente era nerviosa.

Pasaron los años y no dejaron de preocuparse por mí, no dejaron de buscar una solución a lo que me ocurría. Seguía creciendo y encontrándome mucho peor. Sólo recuerdo que fueron los peores años de mi vida.

Claro, a todo esto, yo tenía que ir al colegio. Colegio al que faltaba un mes si, otro también. Llegaba a tener 75 faltas por semestre.

Después de años entre tanto médico diciéndole a mi padres que tenía principios de epilepsia, que era muy nerviosa, etc, llegó el momento de mi rápida entrada al mundo gluten free.

Un día como otro cualquiera, volví a visitar un nuevo médico. Este médico, el Doctor Luaces, era diferente a los demás, muy majo y agradable. Le llevamos todas las pruebas que me había hecho durante los últimos años y se puso a revisarlas una por una con mucho detenimiento. Hasta que ¡ZAS! Descubrió algo muy relevante en uno de los informes. ¿Os acordáis que os conté que estuve internada en un hospital de Madrid durante un mes? Pues en ese informe descubrió un dato curioso. Habían puesto que podía ser una posible celiaquía. ¿Pero que pasó en ese momento? Que no me hicieron ninguna prueba para determinar si esa podía ser la causa de mi continuo malestar.

Rápidamente, Luaces me comentó que tenía que hacerme un análisis de sangre y una gastroscopia. Al mes supe que realmente todo lo que me pasaba era que me estaba intoxicando al comer gluten y que por eso estaba cada dos por tres mala… Y que todos los problemas que había tenido externos a la barriga, como la osteoporosis, que mi crecimiento se parase o que ningún diente de leche se cayese sólo, era por todos los problemas que me había causado la ingesta de gluten.

En cuanto cambié mi dieta ocurrió algo increíble.

La Yaiza que siempre estaba decaída, con dolores y con la barriga hinchada, se convirtió en una Yaiza con ocho kilos menos en sólo medio mes y con una felicidad absoluta. ¡Ya no había dolor, ya podía disfrutar de la vida!

Ya han pasado casi 20 años desde ese acontecimiento y puedo decir que estoy muy contenta de ser celíaca y que llevo la dieta sin gluten estupendamente.

¿Cómo fue vuestra entrada al mundo gluten free?